Ir al contenido

Venecia

Como un páramo, como un oasis del amor, poco frecuente por esos lares.
Lo que se llama comúnmente “la casa de las putas” está ambientado con la sensibilidad de la gringa, quien supo dar a sus chicas, el “amor” de una madre protectora y las supo amparar de la malaria, del abandono, brindándoles la oportunidad de ejercer el oficio más viejo del mundo pero, en familia.